Una periódica limpieza de cutis
No vamos a detallar cuáles serán las operaciones a efectuar en cada caso especial, puesto que esto es algo que la esteticista conoce sobradamente, y no es la paciente quien debe indicárselas. Lo que sí nos gustaría dejar aclarado es que no existe un patrón base. Cada caso debe ser considerado aisladamente. Por ello no debemos pensar que a tal o cual conocida se lo han hecho mejor porque le hayan aplicado más productos, empleado más aparatos o realizado distintas maniobras manuales. Sencillamente, sus necesidades eran distintas a las nuestras, y por esto mismo ha sido otro el procedimiento. Precisamente los métodos no estandarizados son los que dan fe de la eficaz competencia de una profesional. Como ya hemos dicho, no todas las pieles necesitan la misma frecuencia en las limpiezas (un cutis graso, con tendencia al acné, o asfíctico, siempre las precisará con mayor reiteración). Tampoco es lógico exigir que en una sola sesión quede sin rastro de comedones aquella cara que se somete por primera vez a tratamiento. Debe ser siempre la esteticista quien determine la duración del mismo, su planteamiento y cuándo debe repetirse. Sabiendo que se trata de una persona responsable, debemos confiar en ella, dejándola actuar sin imposiciones sobre algo que, al no ser profesionales, desconocemos.
Todas las mujeres pueden beneficiarse de los efectos de una periódica limpieza de cutis. Aun a riesgo de parecer reiterativos, podríamos afirmar que, más que de una posibilidad de embellecimiento, se trata de un deber de higiene. Ahora bien, contrariamente a lo que a primera vista pudiera parecer, son las jovencitas quienes más lo necesitan. Posiblemente veríamos más pieles bonitas y, a no dudarlo, menos cutis con problemas, si las mamas inculcaran a sus hijas adolescentes el hábito de someterse a este tratamiento desde los inicios de la pubertad… y, en pieles con tendencia a ser grasas, incluso mucho antes.


